Los Abuelos de la Nada en San Juan.

Pudo haber sido un lunes por la madrugada, pero fue en martes a la noche, en un San Juan en el que recién está pintando el otoño.

Por Fernando “El Pela” Aguilera

Con ese marco, el Teatro Sarmiento, recibió por primera vez a Los Abuelos de la Nada, banda q otrora liderara el gran poeta y siempre disruptivo Miguel Abuelo y que en la actualidad ese trono es ocupado por su hijo Gato Azul (así lo llaman), que acompañado por una buena banda (hay que decirlo) trajeron un combo de canciones emblemáticas que con tan solo nombrarlas ya te invitan a cantar, eso les otorga el diploma de “clásicos del rock nacional”, tales como Mil Horas, Costumbres Argentinas, Sin Gamulan, Chalaman y muchas más.

Yendo desde el principio, todo venia en orden, boletería a full, y la fila para ingresar no tuvo que esperar demasiado para ingresar al renovado y hermoso teatro que tenemos.
Inmediatamente en cuanto llegamos con nuestro móvil, recorrimos de punta a punta la cola, (gran convocatoria!… bien ahí!).

Una particularidad para destacar, ¿habían jóvenes?, si!, a los que denominamos Generación Millennials y unos cuantos Generación Z, pero lo que más predominaba, obvio, éramos a los que yo llamo “Generación Olivetti “ (más claro imposible).

Las luces se apagaron bastante puntual para dar comienzo al espectáculo, que arranco con banda telonera, soporte, o llámenle como quieran, banda de la que me ocupare enseguida en párrafo aparte, pero no quiero dejar pasar por alto la actitud del productor que tomo la decisión de incluir en la grilla a los artistas nuestros, eso debería de ser obligatorio, por cada visitante uno local (o dos) aplausos.

Vamos a los bifes.
Siendo políticamente correcto, esta versión “renovada” (muy) de los Abuelos suenan muy bien, claro, son 8 músicos profesionales acompañando al hijo de Miguel, ¡cómo no van a sonar! Y siendo políticamente incorrecto no logre encontrarme con mi amiga la emoción, ¡mira que soy nostálgico fácil por excelencia! Fui a buscar eso, por la sencilla razón de que fue una de las bandas que le puso ritmo y poesía a mi adolescencia, y por lo que pudimos compartir con algunos asistentes posshow, les pasó lo mismo, nos quedó la boca con gusto a poco.

Este es el párrafo aparte.
Vortix, los teloneros, la parte más difícil, abrir un show que en principio es ajeno, pero poco a poco se fueron apropiando con una perfo psico muy buena! Clásicos de la banda inglesa Pink Floyd con excelentes arreglos y una soltura en escena que contagiaba.
Tuvo una particularidad, la banda visitante, llego “Mil Horas” tarde a la provincia por el paro de personal en Aeroparque (un bajón), así que los nuestros, tuvieron que entretener a la tropa agregando canciones al repertorio, eso demostró que son una banda activa y están preparados para dar pelea y dicho sea de paso  y para terminar, los Vortix, se presentan en este mismo teatro, el próximo 16 de agosto, no se los pierdan, hay que reventar la sala!.



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